Mi nombre es AMERICA ALICIA CASTAÑEDA ROJAS.
Soy psicóloga y me dedico a la consulta privada manejando el enfoque en psicoterapia familiar sistémica. Tengo 17 años de experiencia profesional como terapeuta.
Estuve padeciendo de fuertes problemas tanto de salud física como problemas emocionales bastante fuertes. Mi primer matrimonio duró 13 años. Durante los últimos años, padecí serias dificultades con mi sistema inmunológico, tuve además en el segundo año de casada un embarazo fallido que terminó en aborto espontáneo. Ese evento, así como los problemas de infidelidad en mi matrimonio, me orillaron a tener dos cosas: una fuerte depresión y una enfermedad incurable: lupus.
Poco a poco se terminó de deteriorar la relación y a la larga mi matrimonio acabó en divorcio, pero como en la cultura mexicana se nos enseña que en el matrimonio hay que aguantar, eso hizo que mi estado de salud empeorara cada vez más, parecía que estaba en un túnel sin salida. Cuando me di cuenta de lo mucho que me estaba autoflagelando fue entonces que decidí separarme y posteriormente divorciarme.
Ya desde antes de la separación, habíamos ido a ver psicólogos de pareja, pero no tuvimos buena respuesta, no porque no fuera buena la terapia sino porque mi ex esposo era mal paciente y siempre buscó pretextos para cortar las sesiones, hasta que entonces continué sola con la psicoterapia.
Mientras tanto, acudí con médicos especialistas para que me trataran mi problema de lupus. El último reumatólogo me dio tratamiento de por vida, comentándome que no era exactamente lupus, sino una enfermedad del sistema inmunológico indiferenciada: los síntomas eran fuertes dolores articulares, fatiga exagerada, pérdida de cabello y poco a poco empecé a perder fuerza en las manos, esto aunado con problemas para embarazarme.
Como no sabía cuánto podía vivir con la enfermedad, traté de hacer mi vida lo más normal posible, pero le agregué actividades para poder distraerme y no perder la batalla con la enfermedad rara.
Conocí al Dr. Abel Castro cuando me separé, y mi sorpresa fue que no sabía que aún tenía sin resolver el aborto espontáneo. Con el Dr. Abel trabajé esto para poder cerrar el círculo. En unas pocas sesiones mejoré al respecto así como en relación con los sentimientos de culpa que me habían generado la separación. Poco a poco pude salir adelante y continuar sin mi esposo.
No recuerdo exactamente el número de sesiones pero sé que fueron muy pocas y mucho lo que gané con su terapia. Actualmente tengo otra pareja y gracias a Dios y en contra de la ciencia, ya que estaba casi desahuciada, pude embarazarme y tener a mi hermosa hija. Mi enfermedad del sistema inmunológico desapareció, y ahora continúo haciendo mi vida normal como si nunca hubiera padecido todo lo anterior. Soy católica y no creo en las coincidencias. Desde mi creencia, Dios nos pone en el camino a las personas que nos pueden ayudar pero depende de cada quien el tomarlas o dejarlas ir.